mirando datos en las elecciones catalanas

web del parlamento catalán

Mirando datos en las elecciones catalanas se extraen algunas conclusiones más allá de las obvias que resaltan hoy todos los informativos y medios.

Empecemos por la primera obviedad que siempre se trata con especial tristeza: la participación. Efectivamente la participación ha sido baja, o mejor dicho, la de siempre en Catalunya cuando se trata de elecciones autonómicas o europeas. No les interesa tanto como aparenta por lo tanto. Algunos dicen que ha aumentado, si a un 3% le llamamos aumentar y otros siguen pensando que es baja, que lo es, pero no más que otras ocasiones. Por lo que no cabe decir eso de que la baja participación ha empeorado los resultados de unos o de otros. No, no vale. Con menos participación el PSC consiguió un 8% más de votos y ERC idem. Si en las elecciones generales en Catalunya participa un 70% y en sus propias elecciones un 56%,  esto debería hacer reflexionar a toda la clase política catalana, más a unos que a otros, ya que la diferencia de votos supera el millón en esta ocasión.

Pero si cabe adentrarnos en esos resultados de participación. Debe ser que el proceso de votación (la urna, la papeleta, o algo así) es más complicada en las elecciones catalanas que en las generales dado que el número de votos nulos asciende a 21.727, más de 3000 votos de diferencia con las generales, teniendo en cuenta que participa un 14% menos de electores. O bien es eso, o bien que ese voto nulo quiere lanzar un mensaje de rechazo hacia los partidos presentados. Por lo que me cuentan algunos colegas que participaron en las mesas, suena más bien lo segundo. Intención que se ratifica si atendemos al segundo dato que también asombra y mucho: 92.331 votos en blanco, 40.000 más que en las elecciones generales del pasado 2008.  Si, han leído bien. El electorado que no tenía claro a qué opción votar, de haber creado un partido propio, hubieran quedado por encima de las propuestas xenófobas de Anglada, que a punto ha estado de obtener un escaño, si no fuera por el juego del sistema electoral que premia la superación de la barrera del 3% al escote de Lapiedra y el estómago bienalimentado de Laporta. ¿Es que acaso la oferta electoral era escasa? Como los partidos políticos son un coto cerrado y lo que nos ofrecen no nos gusta no votamos?  Pues tampoco podríamos aducir que el menu fuera el del ejército. De las 15 formaciones políticas que se presentaron en 2006 han pasado a 39 candidaturas. Una verdadera “sopa de letras” como diría el Prof. Azúa. Entre las que figuraban de las más variopintas sensibilidades; la xenofobia de Anglada, la ex diputada Montserrat Nebrera animándonos envuelta en una toalla, Carmen de Mairena, piratas, abstencionistas ah! y UPyD que no se ha dejado ver mucho pero se presentaba oigan.

No nos quedemos ahí, si hacemos caso a la terminología del Prof. Vanaclocha y atendemos a los votos efectivos (votos válidos a candidaturas que han obtenido representación parlamentaria, es decir, que no se ha perdido la opción del elector) nos encontramos con que 305.592 votos no han obtenido representación, es decir, más del 10% de los votantes han decidido optar por organizaciones que no se encuentran representadas en el nuevo Parlament. Un 10% que se convertiría en 4 fuerza parlamentaria más votada. Haciendo el mismo ejercicio con los resultados de las generales obtendríamos la suma de 188.000, quedando como 7 fuerza más votada, aunque esto no se podría medir así, ya que no se obtienen el mismo número de escaños ni el precio del escaño es el mismo.

Lo que nos lleva al siguiente punto. Hemos de decir que, acostumbrados a mayores desajustes con la ley electoral en los resultados a las Cortes, el precio del diputado/a en Catalunya mantiene un cierto equilibrio. Para CiU no llega a 20.000 votos, para el PSC en esta ocasión les ha costado menos. En 2006 cada escaño les costó 21518 y ahora 20.370, 1.000 votos menos, 9 escaños menos también. El PP ha bajado en 1.000 votos su precio de 22.000 a 21.000, prueba de haber pasado de 4 o 5 fuerza a 3 opción más votada. Como acostumbra nuestra fórmula de conversión de votos a escaños, los más perjudicados son los más pequeños; Laporta ha conseguido cada uno de sus cuatro escaños con 25.000 mientras que citadans es el más damnificado con un precio de 35.000.

Todo ello nos lleva a sumar un partido más al arco parlamentario, que ahora veremos cómo se gestiona su representación y el reparto de comisiones en el mismo. Lo que si evidencia es que además de la victoria más abultada de CiU, la dispersión de la representación hace que la fuerza política más votada tenga todavía más peso en la futura actividad legislativa.

A pesar de ello, lo que si muestra el resultado de estas elecciones son la definitiva configuración del multipartidismo polarizado, no tanto atomizado como diría Sartori del sistema de partidos catalán.  Si en las elecciones generales, PSC, PP y CiU suman el 82% de los votos válidos, en estas últimas elecciones no superan el 69%.

Más allá de quiénes hayan ganado o no las elecciones, si nos preguntamos qué opciones programáticas básicas han ganado por encima de otras, teniendo en cuenta la compleja oferta que proponen los partidos catalanes, podríamos decir que las posiciones constitucionalistas han ganado por mayoría (2.488.202), mientras que las propuestas independentistas tan sólo obtienen 300.000.

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

¿Dónde están las claves? En Barcelona. La circunscripción barcelonesa marca el diferencial electoral: la pérdida de los 225.000 electores del PSC se produce, casi en su totalidad en esta circunscripción, así como los 140.000 menos de ERC y el aumento de CiU. El PP consigue 50.000 votos más en Barcelona, pero también 10.000 en Tarragona, siendo la fuerza política que más crece en esa circunscripción.

Para finalizar, si la participación ha crecido, el número de votantes también, entonces, a dónde se han ido los votos del PSC, de dónde vienen los votos de CiU? Dónde han ido a parar los votos de ERC? Como muestra un botón: Ciudad de Barcelona CiU 256.771 en 2010 por 208.763 en 2006. PSC en 2010 126.004 y en 2006 172.453. PP 100.457 en 2010 y  93.912 en 2006 según la gencat .

Cabe una reflexión más profunda, pero eso lo dejo para ampliarla con todos

 

 

 

Comments

  1. rafa says

    Un amigo me ha recomendado tu post. Le he leído con atención e interés y te quiero dejar un par de reflexiones desde el respeto, pero también desde el punto de vista de un votante afincado en Cataluña aunque madrileño de nacimiento:

    1. Estas elecciones han sido un triunfo de la clase política catalana. Si, ya sé que hablar bien de los políticos parece un sacrilegio, pero más allá de un de despropósitos organizativos, no se han oído descalificaciones personales, palabras malsonantes ni improperios. Ha habido debates multilaterales con propuestas más o menos concretas pero desde el respeto. Desde mi punto de vista, esto penaliza la participación pero engrandece nuestra representatividad.
    2. El resultado ha sido, más que nunca, reflejo del sentimiento popular. En otras ocasiones, el voto provincial había desvirtuado el resultado en escaños vs votos a favor de CIU. El independentismo ha ocupado un lugar minoritario pero más estructurado. Yo no lo despreciaría aún.

    Me doy cuenta de que me estoy extendiendo demasiado y no era mi intención. Quizá en otro momento.
    Un saludo

    • javilord says

      Rafa muchas gracias por haber dedicado tu tiempo a leer esta pequeña y modesta reflexión sobre las elecciones en tu casa de adopción. Tus comentarios me parecen muy acertados y enriquecen este espacio de reflexión colectiva que es lo que pretendo. Tienes razón en el sentido que explicas de una campaña sin acciones negativas, sin levantar excesivamente la voz entre ellos y en los que han concurrido formaciones con muy diferentes sensibilidades. La única crítica que haría en ese sentido, puedes leerla en mi post anterior, referido al uso excesivo, desde mi punto de vista, de las referencias al sexo en los vídeos de campaña.
      Respecto al segundo punto que comentas, efectivamente, el triunfo refleja el sentimiento popular y la opción que la ciudadanía ha querido, de ahí que la democracia y el sistema de partidos es el mejor sistema conocido, pese a sus fallos. Si se ha interpretado que descarto el independentismo como opción política, no era mi intención. Simplemente he reseñado los resultados obtenidos, lo que debe invitarles a una reflexión que les permita recoger esa sensibilidad más conectada con la ciudadanía.
      De nuevo gracias por tus comentarios y espero que sigamos esta conversación u otras.

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