Antes de dormir

Unos minutos antes de ir a dormir, doy el último repaso a las noticias de la prensa digital. Lo primero que nos encontramos es

la emotiva fotografía del vigésimo sexto minero rescatado por el fénix 2, en un cálido re encuentro con su mujer, este al menos tiene claro a quién abrazar primero.

Pero mientras que la sociedad global está conmocionada por el rescate, con el que todos hemos aprendido de geología, minerología, técnicas aeroespaciales de rescate y encapsulamiento, ellos, ajenos a todo, nos han dado una lección más de lo que nos queda por conocer del ser humano; los límites de nuestro instinto de supervivencia.

Sigo leyendo, y otros que nos dan otra lección de supervivencia, en este caso política, son Camps y Rita bailando a la salida del AVE Madrid-Valencia, en un alarde del “aquí no pasa nada”, demostrando a España entera con total descaro su exitosa gestión política, una noticia que debería protagonizar el Ministro de Fomento y el Gobierno de España, que es quien ha financiado en su mayor parte este medio de transporte español tan afamado en el mundo entero.

Mientras los de arriba solo tratan de asumir competencias y protagonismo, el Ministro del Interior nos da una lección de política responsable al tratar el asunto de los toros con serenidad y respeto, trasladando la competencia a Cultura. Pasa el marrón, con una verónica a la ministra del ramo que defiende lo taurino como una expresión cultural, sin alardes, y sin tener que declararlo bien de interés cultural a bombo y platillo.

La huelga general golpea a Sarkozy con fuerza, aunque de eso no nos gusta hablar por aquí, porque parecería que la crisis es internacional y no sólo española. Porque aquí de lo único que nos importa hablar es de la defensa de la libertad de expresión de las y los españoles patriotas que ejercen su derecho a abuchear al Presidente de Gobierno y afear el día de la Hispanidad o de la Concordia.

Luego nos quejamos de que los guiris tengan una imagen tan estereotipada de España; toros, bandera, cabra…

Menos mal que nos queda Nadal, que no falla, gana y gana y gana

 

Scaner corporal: seguridad vs dignidad vs salubridad vs intimidad vs verguenza ajena

Tras el fallido atentado del pasado día 25 de diciembre en el aeropuerto de Detroit, se ha abierto un nuevo debate sobre la posibilidad de incorporar el scaner corporal.
Esto ha dado pie a un intenso debate sobre la legalidad o no de su imposición, la salubridad del mismo, la efectividad en lo que se espera que sea efectivo (en la detención de potenciales terroristas y otros ilícitos). También se plantea el debate sobre si denigra o no a la persona, ya que se observa el cuerpo desnudo a través del dibujo.

Si se resuelve la cuestión de salubridad favorablemente nos quedan los demás temas dilemas pendientes.
Seguridad; una medida global que afecte al total de los pasajeros tiene una efectividad limitada. Por un lado ejercerá de elemento persuasivo y disuasorio para aquellos que quieran entrar en un avión con aviesas intenciones. Asimismo tendrá un efecto disuasorio que elevará la imaginación para aquellos que utilizan su cuerpo como transportes de sustancias y productos no beneficiosos para la salud y de caracter ilegal. No nos hará volar al 100% seguros, porque la seguridad total no existe, pero si es más efectivo y detecta más cosas que las que hasta ahora se detectaban, en este ámbito no habría discusión.
Ahora bien, habría que tener en cuenta eliminar o suprimir algunas de las medidas preventivas absolutamente inútiles ya implantadas, como el asunto de los líquidos del todo punto inútil y altamente molesta.

Dignididad; si discutimos la cuestión de la dignidad, la intimidad y la vergüenza ajena. Disculpen mi osadía porque carezco de estudios de derecho para abordar este asunto con elementos suficientes. Pero no les parece suficiente acto denigrante, escaso de intimidad y de mayor verüenza ajena que verse sometidos a un desnudo público, que cientos de pasajeros desconocidos tengan que verle el calzoncillo, la braga, los tomates de los calcetines, media maleta, caminando como si de una ducha pública se tratara, mientras que un/a desconocido/a le cachea sin escrúpulo y sin criterio mientras es observado por el resto del pasaje? No les parece suficientemente vejatorio y denigrante?

Tomemos el debate con realidad y sin alarmismos mediáticos.
La intimidad la perdimos en el momento en el que se registran nuestras maletas (con todo lo íntimo que se puede llevar dentro que puede resultar más bochornoso que lo enseñamos fuera), y nos tenemos que medio desnudar paseando por un edificio público con la ropa en la mano. Estaré encantado de confrontar esta opinión con expertos juristas que contradigan esta opinión, pero creo que, siempre y cuando la salubridad y la seguridad estén justificadas, ganaríamos en rapidez y en dignidad colectiva de no tener que ver a nuestros conciudadanos medio desnudos en un aeropuerto.
Eso sí, si la medida sale adelante, ruego que ya que nos leerán hasta las pestañas de los ojos (por no mencionar otras intimidades) ruego que también nos lean el billete y nos eviten la cola de la facturación.